Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Silvia Martínez Coronel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Silvia Martínez Coronel. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de octubre de 2012



 Silvia Martínez Coronel (página de su creación poética y narrativa)

Todos ,invitados a leer y comentar. Si desean hacerse miembros de mi página, en la portada de la misma, cliquear en el ME GUSTA
CINCO SENTIDOS

Subir y bajar por tu piel olorosa
a sabores humanos-efluvios de la naturaleza
sabia en amores sin desperdicio
plena en el arte del goce de estar vivos
fuente de agua y miel son tus hombros, espalda, boca
bordeo tus costados y me adentro en el bosque luminoso
cierro los ojos al paraíso no perdido
te tomo con mi cuerpo y con mi sombra
oigo mis sonidos-tus sonidos
siento la vida que me sobra
me agito en el centro de tu centro
abrimos los ojos, y nos vemos.

SILVIA MARTÍNEZ CORONEL
DERECHOS RESERVADOS

lunes, 18 de junio de 2012








MALAS LENGUAS

Dicen que no te amo
los que concluyen de cosas vanas
si salto o no a la cuerda
si miro aquí o allá
o mi memoria canta en tu casa
la oda a la felicidad

Pobre pobreza pobre…

Sólo metido en mi sangre
nadando en mis ojos
latiendo conmigo…
podrías tener alguna idea, aunque remota
pero eso, querido mal cocinero
excede a tus prejuicios de lavandero
y tu cuentagotas

Mi amor
no necesita bandera ni castañuelas
y menos ser como esperas…

Me hice, a mi imagen y semejanza
y amo te guste o no
claro, sin tus recetas
…es que soy YO…


silvia martínez coronel
derechos reservados

viernes, 16 de marzo de 2012




COSA DE PÁRPADOS

Es hora en que sueño camina por mis ojos
celebro insistencia acorralada
me desuno de torpe ventana hacia la nada
debo cobijar muertes
coserme esperanza
cree manda alguna cosa?
no es más que cosquilla entre sábanas
y lejos
no ellas en mí
tome su asiento
regaré plantas
haré
ensalada con pétalos de jazmín
oleré noche
recordaré olvidos
abrirle el techo a las palabras
acostarme sobre aire
cerrar piso a los fantasmas
jugar guerra en alfabeto griego
tejer sin prisa adioses abrigados.


silvia martínez coronel

derechos reservados.
Pintura de RENSO CASTANEDA ZEVALLOS

martes, 21 de febrero de 2012



Silvia Martínez Coronel (página de su creación poética y narrativa)
EL FRAUDE
Pensó que nunca, quizá fuera un buen momento, sólo que no le llamaba nunca, sino “después”.Los días pasaban y la angustia crecía, las paredes blancas parecían ser espejos que le devolvían una imagen informe, llena de vacío.Iba al trabajo sin ir, cocinaba sin cocinar, cuidaba sus hijos sin cuidarlos, en definitiva, vivía sin vivir…Cuando se sentía demasiado agobiada por la nada que la desdibujaba, se aferraba a ese “después”, que guardaba su sonrisa, para no humillarla, pero que hacía una cómoda siesta en su mundo interior, sin la inquietud de quién cree que en cualquier momento puede ser llamado.
Había aprendido a caminar sin pies, como volando, sin sentir el suelo, mirar sin ver…no es que no percibiera los objetos, sólo que no eran más que eso: objetos, nada que tuviera que ver con ella, algo lejano, más allá del estrecho círculo de fuego que había tejido a su alrededor.
Hacía cinco años que estaba separada…el padre de los niños se había olvidado pronto de su dirección y ella se encargaba sola de la manutención de los dos hijos, y de la casa, lo que le resultaba bastante difícil.Hacía buen rato que no miraba a sus pequeños a la cara, les daba un beso, sin tocar sus mejillas, y los niños se habían acostumbrado a no reclamar nada…De tanto en tanto caía una vecina con una sopa caliente, y alguna golosina para los niños, ella se lo agradecía con una sonrisa, y hacía como que escuchaba mientras la mujer le contaba cosas cotidianas. 
Era una alivio cuando se marchaba…el contacto cercano la obligaba a demostrar un interés que no sentía y esto la dejaba agotada.
No siempre había sido así, nunca había sido un ser muy normal, pero por años fue algo no demasiado lejano al resto, pero desde que su marido había desaparecido, de a poco se había convertido en esta mujer ausente, que transcurría por los días como un fantasma, sin indolencia, pero sin pertenencia.No era el hecho en sí de haber perdido al marido, eso no importaba, hacía rato que ya no le quería, sino la sensación de abandono lo que había calado tan fuertemente en su alma.Mientras venía a ver a los niños, aún mantenía cierto apego a las cosas, pero cuando se fue del todo, se fugó hacia un lugar, donde nada la tocaba, aunque el dolor en el pecho le demostrara que todo era más una pose que una realidad…pero esta pose le hacía posible sobrevivir, y alejaba a los demás, lo que le era necesario.
Un día cualquiera mientras compraba verduras en la feria del pueblo, lo vio pasar de lejos…no pareció verla…pero a ella le despuntó una rabia intensa que hizo que rodara la verdura por el suelo. La señora del puesto recogió todo, y le preguntó si le pasaba algo…-no, nada, contestó ella con una mortecina sonrisa, y se dispuso a regresar a la casa, sólo que se fue por otro camino, que no sabía hacia donde la llevaba, ni le importaba. Las lágrimas rodaron por sus mejillas, y descubrió que hacía mucho tiempo que no lloraba, se sentó en una plaza, y pensó en su “después”, miró a los traseúntes , y dijo entredientes: “maldito hijo de puta”.
Volvió a su casa, entró al escritorio de su marido, que había permanecido cerrado por años, se sentó en su sillón y abrió la primera gaveta. Allí permanecía latiente una hoja polvorienta. La tomó entre sus manos, y leyó la carta que le enviara a su marido, el gerente de la empresa donde él trabajaba entonces : “diferencia entre entradas y salidas, el monto se dividirá en partes iguales entre tú y yo, y así sé que no vas a traicionarme y tú sabrás que no te traicionaré”…la misiva seguía…y tenía fecha del día anterior a que se marchara…se levantó decidida, con la prueba entre las manos, y salió a la calle.
Silvia martínez coronel
Derechos reservados.

jueves, 16 de febrero de 2012


Silvia Martínez Coronel (página de su creación poética y narrativa)


TRUEQUE
("si soñar no cuesta nada/qué caros los resultados" Circe Maia.)


Dar pétalo a cambio de espina 
es abrir ventanas
brazos que se llenan de palomas
limpiar la casa


incendio de gracia azul
que me hace parir sonrisas enloquecidas


crezco en el espacio
pero
nada me traspasa
mis alas son trompos que giran sin detenerse
en el tio-vivo de mi esperanza


nombro mi nombre
entro en el aire
miro los círculos que penetro
y se desprenden desde mis dedos polvo de estrellas dormidas


aún


el dolor se pasea por mis rincones
sé que es el precio de los sueños
que me he negado


devoro la nostalgia de mi misma
y emprendo el viaje


silvia martínez coronel
derechos reservados

miércoles, 15 de febrero de 2012

agua de Silvia Martínez Coronel (página de su creación poética y narrativa)



Cuando nace el poema la semilla crece en tierra seca
regada por ríos de palabras
cuando canta, la oscuridad se quiebra
por su látigo dulce, golpe sin rabia
y nacemos con él
nos intercambiamos caricias de miradas
y surgen sonrisas en las caras de los muertos

se recrea el sonido y el aroma y el invento
tocamos sin miedo el primer sueño
y en la boca degustamos sabores innombrados

cuando nace el poema, nos atamos a los todavía
vienen al recuerdo los nombres olvidados
y nos rescatan ilusiones que creíamos perdidas

volvemos a ser niños con su abrazo
respiramos conforme a su latido

nos alimenta su savia de ventanas
puertas a puentes
escaleras al deseo

y al subir por nuestras nervaduras
nos cose su instrumento los agujeros de la sangre

nos devuelve enteros, rumbo, pájaro
y sin pensarlo
todo es cierto, sin dudas, ni temblores,
se cierran nuestros ojos,
palpamos la música
abrimos los puños apretados

cuando nace el poema
es parida la verdad y creemos y somos
por el minuto que dure su encanto necesario.


silvia martínez coronel
derechos reservados

jueves, 9 de febrero de 2012

TABAQUERÍA,de Fernando Pessoa(Álvaro de Campos)


Silvia Martínez Coronel
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Ventanas de mi cuarto,
De mi cuarto de uno de los millones del mundo que nadie sabe cuál es
(Y si supieran cuál es, ¿qué sabrían?)
Das al misterio de una calle cruzada constantemente por gente,
A una calle inaccesible a todos los pensamientos,
Real; imposiblemente real, cierta, desconocidamente cierta,
Con el misterio de las cosas por debajo de las piedras y de los seres,
Con la muerte poniendo humedad en las paredes 
y cabellos blancos en los hombres,
Con el destino conduciendo la carroza de todo por el camino de nada.
Estoy vencido, como si supiera la verdad.
Estoy lúcido, como si estuviera para morir,
Y no tuviera más hermandad con las cosas
Sino una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
La hilera de vagones de un tren. Y una partida anunciada
Desde adentro de mi cabeza,
Y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos en la ida.
Estoy perplejo como quien pensó y halló y olvidó.
Estoy dividido entre la lealtad que debo
A la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
Y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.
Fallé en todo.
Como no hice ningún propósito, tal vez todo fuera nada.
El aprendizaje que me dieron
Lo bajé por la ventana trasera de mi casa.
Fui hasta el campo con grandes propósitos.
Pero allá encontré sólo yerbas y árboles,
Y cuando había gente era igual a la otra.
Salgo de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?
¿Qué sé yo de lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pero pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser la misma cosa que no puede haber tantos!
¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se conciben en sueños genios como yo,
Y la historia no marcará, ¿quién sabe?, ninguno,
Ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza, ¿soy más cierto o menos cierto?
No, ni en mí...
¿En cuántas buhardillas y no-buhardillas del mundo
No están en esta hora genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas-
Sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas-,
Y quién sabe si realizables,
Nunca verán la luz del sol real ni hallarán oídos de gente?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
Y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más que lo que Napoleón hizo.
He apretado al pecho hipotético más humanidades que Cristo,
He concebido filosofías en secreto que ningún Kant escribió.
Pero soy, y tal vez seré siempre, el de la buhardilla,
Aunque no viva en ella;
Seré siempre el que no nació para eso;
Seré siempre sólo el que tenía cualidades;
Seré siempre el que esperó que le abrieran la puerta 
al pie de una pared sin puerta,
Y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
Y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Derrame la naturaleza sobre la cabeza ardiente
Su sol, su lluvia, el viento que halla el cabello,
Y el resto que venga si viniera, o tuviera que venir, o no venga.
Esclavos cardiacos de las estrellas,
Conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama;
Pero despertamos y él es opaco,
Nos levantamos y él es ajeno,
Salimos de la casa y él es la tierra entera
Más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
(Come chocolates, pequeña;
¡Come chocolates!
Mira que no hay más metafísica en el mundo sino chocolates.
Mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Pudiera comer chocolates con la misma verdad con que comes!
Pero yo pienso, y al jalar del papel de plata, que es de hojas de estaño,
Tiro todo por el suelo, como he tirado la vida.)
Pero al menos queda de la amargura de lo que nunca seré
La caligrafía rápida de estos versos,
Pórtico Partido para lo Imposible.
Pero al menos consagro en mí mismo un desprecio sin lágrimas,
Noble al menos en el gesto largo con que tiro
La ropa sucia que soy, sin rol, para el decurso de las cosas,
Y quedo en casa sin camisa.
(Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
O Diosa Griega, concebida como estatua que fuera viva,
O Patricia Romana, imposiblemente noble y nefasta,
O Princesa de trovadores, gentilísima y colorida,
O Marquesa de siglo dieciocho, escotada y lejana,
O cocotte célebre del tiempo de nuestros padres,
O no sé qué moderno- no concibo bien qué-,
Todo eso, sea lo que fuera, que seas, si puede inspirar ¡Qué inspire!
Mi corazón es un balde vacío.
Cómo los que invocan espíritus invocan espíritus me invoco
A mí mismo y no encuentro nada.
Llego a la ventana y veo la calle con una nitidez absoluta.
Veo las tiendas, veo las aceras, veo los carros que pasan,
Veo los entes vivos vestidos que se cruzan,
Veo los perros que también existen,
Y todo esto me pesa como una condena al destierro,
Y todo esto es extranjero como todo.)
Viví, estudié, amé y hasta creí,
Y hoy no hay mendigo que no envidie sólo por no ser yo.
Miro a cada uno los andrajos y las llagas y la mentira,
Y pienso: tal vez nunca viviste, ni estudiaste, ni amaste, ni creíste,
(Porque es posible hacer la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
Tal vez hayas existido apenas, como una larga tija a quien le cortan la cola
Y sigue siendo cola más allá de la lagartija, agitadamente.
Hice de mí lo que no supe,
Y lo que podía hacer de mí no lo hice,
El traje que vestí estaba equivocado.
Me conocieron luego por quien no era y no lo desmentí y me perdí.
Cuando quise arrancar la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la arranqué y me vi al espejo,
Ya había envejecido,
Estaba borracho, ya no sabía vestir el traje que no me había quitado.
Dejé la máscara y dormí en el vestíbulo
Como un perro tolerado por la gerencia
Por ser inofensivo
Y voy a escribir esta historia para probar que soy sublime.
Esencia musical de mis versos inútiles,
Quién me diera encontrarte como cosa que yo hiciera,
Y no quedara siempre enfrente la Tabaquería de enfrente,
Pisoteando la conciencia de estar existiendo,
Como un tapete en el que un borracho tropieza
O una alfombra que los gitanos robaron y no valía nada.
Pero el Dueño de la Tabaquería llegó a la puerta y se quedó allí.
Lo miró con la incomodidad de la cabeza mal volteada
Y con la incomodidad del alma mal entendiendo.
El morirá y yo moriré.
El dejara el letrero, yo dejaré versos.
En algún momento morirá el letrero y los versos también,
Después morirá la calle donde estuvo el letrero
Y la lengua en que fueron escritos los versos.
Morirá después el planeta girante en que todo esto se dio.
En otros satélites de otros sistemas cualquier cosa como gente
Continuará haciendo cosas como versos 
y viviendo debajo de cosas como letreros,
Siempre una cosa enfrente de otra,
Siempre una cosa tan inútil como la otra,
Siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
Siempre el misterio del fondo tan cierto 
como el sueño del misterio de la superficie,
Siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni otra.
Pero un hombre entró en la Tabaquería (¿para comprar tabaco?)
Y la realidad pausible cayó de repente encima de mí.
Me incorporo enérgico, convencido, humano,
Y voy a intentar escribir estos versos en que digo lo contrario.
Enciendo un cigarro al pensar en escribirlos
Y saboreo en el cigarro la liberación de todos los pensamientos.
Sigo el humo como una ruta propia,
Y gozo, en un momento sensitivo y competente,
La liberación de todas las especulaciones
Y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de estar enfadado.
Después me echo para atrás en la silla
y continuo fumando.
En tanto el Destino me lo conceda continuaré fumando.
(Si me casara con la hija de mi lavandera 
tal vez fuera feliz).
Visto esto, me levanto de la silla. Voy a la ventana.
El hombre salió de la Tabaquería (¿metiendo el cambio en el bolsillo del pantalón?).
Ah, lo conozco; es el Estevez sin metafísica.
(El Dueño de la Tabaquería llegó a la puerta.)
Como por un instinto divino el Estevez se volteó y me vio.
Me dijo adiós con un gesto, le grité ¡Adiós oh Estevez! y el universo
Se me reconstruyó sin ideal ni esperanza, y el Dueño de la Tabaquería sonrió.


(No es exactamente la misma traducción que declamo, totalmente literal, pero ésta fue la más cercana que encontré, -el original es en portugués, y así lo aprendí-. Fui haciendo la traducción,yo. 
No la escribí, sino que busqué alguna adecuada, como ésta, porque no me pareció relevante,-en una declamación, lo que importa es la interpretación-)
BESOS A TODOS, LES QUIERO. 
Espero que disfruten de un poema que me ha acompañado en muchos sentidos, y ,si cabe, es algo más que magistral. Silvia Martínez Coronel.
https://www.facebook.com/photo.php?v=368482493163584

sábado, 28 de enero de 2012

TODAVÍA de silvia martínez coronel




Cópula de miradas, unión con el espejo
mi gemido que es tu gemido inalcanzable
tanto poder
saberse tanto embriagado en el propio ser
y el otro que no es un otro sino un yo multiplicado
imán de tu boca, placer que me toca
sed
mar inagotable
en tal punto penetrable
sin fondo
pleno en misterios
dulce virtud
prodigarse en adverbios
sentirse fuera
parirse dentro
y es la sangre humedad tanta
rocío sin pereza de derramarse en vida
de continuarse en otro
sin final
siempre en todavía.


silvia martínez coronel
derechos registrados
LUEGO DE HACERSE MIEMBRO DE LA PÁGINA,PARA IR AL POEMA Y PODER LEERLO, COMENTAR, CLIQUEAR EN EL CENTRO DE LA FOTO. BESOS.
De: Silvia Martínez Coronel (página de su creación poética y narrativa)

sábado, 7 de enero de 2012

Silvia Martínez Coronel BLANCA


Silvia Martínez Coronel
BLANCA


He despertado de un sueño sin nombres
que agujerearan mi cabeza muy cansada
de un sueño blanco sin sueños
vientre de la madre que no tuve
centro de la ballena que yo misma me construí
con mis ojos y mis piernas
con mis manos de cenicienta
siendo mi propio príncipe albañilero
Jonás que se levanta por la obra y gracia de su dios interno
He despertado
me mira un cielo azul
al que ahora miro, y veo
recuerdo que llevo varias muertes
y otros tantos nacimientos
y voy por un café 
que no he tomado nunca
intento caminar, pero no avanzo
giro mi cuello y veo que sigo atada
al cordón del útero de mis sábanas
tomo una tijera
la baño en fuego
y corto el lazo con la blanca crisálida
que ya no necesito para desplegar mis alas.
silvia martinez coronel
D.R. —