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lunes, 13 de febrero de 2012


Jorge Ofitas Escritor
Almohada carmesí. 


Hay un aroma suspendido que trama un feroz latido y despertar de hojas muertas… Ayer viajé a venus en un sueño, y vine con esmeraldas y rosas, aromas a benjuí y sándalo rojo… Y es qué no imaginas que mi voz partida no sabe de idiomas ni mentiras, cuándo se trata de amar… Por esos lagos verdes de la memoria que atesoran la victoria de vidas pasadas contigo… ¿Ves lo que digo?... Ayer te vi pasear junto a juncos flexibles con el viento, caía la noche, y una luz de diamante, iluminó tu rostro, de belleza atlante… Mi estilográfica vuela con tu nombre y sólo entonces, sólo entonces, vuelvo a ser hombre… Poeta, englobado en un millón de sueños con sabor a menta… Y es que eres tan preciada, que una dulce voz acaramelada, retumba en los estribos apocalípticos de mi amor por ti, en mis sueños, de almohada carmesí… 

lunes, 6 de febrero de 2012

Jorge Ofitas Escritor Y aromas libres.


Jorge Ofitas Escritor
Y aromas libres. 


Resulta que ayer, perdí mi conciencia invisible, bajo árboles luminosos,
desperté de lo imposible, que fue el capricho de tus ojos… No es mucho andar para el caminante de la vida, si fragua sueños mientras el viento lo gravita… Ay, teatro mortecino, dime, que papel me darás si venzo a mi propio sino… Tengo en mi corazón un rosario de auroras y una flecha clavada, madre de la poesía… Desde Ovidio hasta Cervantes, pasando por Machado, todos los poetas el dolor han transitado, entre ángeles cansinos e imperceptibles, que no sé a que esperan, para traer la paz imposible… 
Resulta que ayer, me quedé sin amor en una esquina, por Dios poeta, enmascara tu verdad, para no ser devorado por la mortal etiqueta… Y aromas libres… Entre brumas no acierto tu rostro, te necesito, para inspirarme y conversar con lo que he escrito… Renglones torcidos acaecen en los tragos de anís y los murmullos circenses, de labios que se esconden, dónde estará mi amor, dónde… Entre arroyos de cristal que emanan subterfugios, se evaden lágrimas diamantinas, gestadas en el candor de un vaso, de cualquier cantina… Una vez más soñaré tu nombre y un verso llevará tu fragancia… Oculta entre sollozos y risas angélicas, donde te encuentres y habites, una brisa te llevará mi nombre, mientras yo te recite… 
Mujer de mis sueños… 


Autor texto: Jorge Ofitas.
Sevilla. 2012. ©.®.

Jorge Ofitas Escritor Apenas, queda tinta en mi sangre.

No puedo hallar un resquicio para amarte, apenas queda tinta en mi sangre, con este temporal norteño, tampoco hay calor, se llevaron los leños… Visualizo la playa partida por el invierno, parecen la gloria las nubes rojas mezcladas con sal y la orquesta del viento no está… La poderosa trama carece de sonrisa para el que ama y no puedo vivir sin tu sonrisa, sin la belleza que atesora ese Dios que hay en ti, que ríe y llora… Dónde estarás ahora… Mi brisa bella, mi caricia doncella, mi fragancia adosada, mi piel erizada, mi tumulto de besos tiernos pausados tras la tormenta de tu mirada profunda que nubla mis sentidos… Amor, tú mi soporte vital, te has ido… Oh tierra mía, que le diré a las olas en la “atardecía”…. Mil brazos tiene la Deidad de esta compasión que siento por mi poeta manchado, de barro salpicado, sin besos marcados del carmín de tu boca dibujada, por un artista, que fue maestro de cupido… Mi corazón se para lentamente, lo siento, mi poesía es un esperpento regalado, desde que huiste de mi lado, buscando al viento enjoyado, dónde una vez, besé tu despertar… 
No puedo hallar un resquicio para amarte, porqué ya no eres mía, y sólo en mis sueños, puedo amarte, amarte… Qué me has hecho, mi corazón no existe y, duermo con la esperanza de morir… Qué me has hecho, que el aire no me basta para sostenerme… Abrazado a mi almohada, pido un último sueño. Del que jamás quisiera volver…. ¿No sabes lo qué has hecho? ¡Yo te lo diré! Amor de mis días ¡Te prometo que yo te lo diré! Me has herido de muerte, ¡Sí! ¡De muerte! Y debo seguir andando el camino, y buscar posada y sustento... Una vieja mesa, en el último rincón, con la vela apagada y, un jarro de vino. Si, con eso bastará... Para llorar por dentro y empapar, mis pupilas, henchidas de llanto... Y al recordar tu estampa, una lágrima fugitiva, será del llanto amargo, la misiva... ¿Qué me has hecho?. Que en silencio quiero morir… 
Qué me hiciste. Con ese silencio, qué más que silencio, son puñales de muerte… Qué me hiciste, mis ojos, añoran el oreo, de la templanza robada, mi oído, perdió de la música el sentido… 
Pues, no encuentro un resquicio para amarte, apenas, queda tinta en mi sangre… 


Autor poema: Jorge Ofitas.
Sevilla. 2012. ©.®.