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martes, 19 de junio de 2012


ENAMORANDO AL MAR
de Hector Gil De Lamadrid, el sábado, 26 de Julio de 2008 a la(s) 21:00 ·
ENAMORANDO AL MAR






Sigues como el mar.
Insondable a mis avances.
Tu marea parece dar.
Prometen tus ojos y frases.


Igual de amplia y profunda.
Quiero explorar tus aguas.
Aunque en el intento me hunda.
Y acabe lleno de algas.


Pienso explotar tu riqueza.
En lo llano y lo profundo.
Iré sanando tu lastimada corteza.
Navegaré siempre en tu mundo.




Atento siempre a la luna llena.
Que me ayudará a sublevarte.
Cuando viertas tus penas.
Estaré preparado para amarte.


Solamente una coqueta mirada.
Un gesto lindo que me ilusione.
Pensar que estés enamorada.
Conseguirías que me emocione.


Cuando me pierdo en tus ojos.
Contemplo tu angelical faz.
Controlo mi traidor sonrojo.
Tímido ante tu mirada vivaz.




Pongo mi pasión en corrientes.
Que podrían arrastrarme.
Profundo hasta lo que sientes.
Que termines por amarme.



Otro día estás quieta, calmada.
Entonces es que me ignoras.
No siento nada de nada.
Me olvidas hora tras hora.




Es cuando me convenzo.
Abrigo una ilusión fugaz.
Porque apenas comienzo.
Tu ola recoge y se va.


Quiero tus aguas saladas.
Tus mareas inestables.
Quizás al sentirte amada.
Olvides a piratas miserables.


Y aunque no tenga experiencia.
En asuntos de marineros.
Extraeré tus tesoros con paciencia.
Con sentimientos sinceros.


Y aunque sigo sin comprenderte.
Inseguro en tus vaivenes.
Temo igual el perderte.
No comprendo por donde vienes.


Pues aquí sigo desconcertado.
Intentando predecirte.
Si te quedarás a mi lado.
O terminarás por irte.


Por eso pido una señal clara.
Una ayuda que me aclare.
Si eres mar que conquistara.
O si he arado en tus mares.


¡Dame de tu sal viviente!
De tu sabor encendido.
Sé que tu mirada no miente.
Hay amor, no te he perdido.




Recoges tu esplendida marea.
Tus ojos no tienen llamas.
Llevo perdida esta pelea.
Siento que tú no me amas.


Así puedo llegar a enloquecer.
Descifrando que ha pasado.
Para que en un atardecer.
Tu interés haya abandonado.


Quizás con el paso del tiempo.
Como viejo lobo de mar.
Sepa identificar el momento.
En que te dejes conquistar.


Aquí estaré navegando.
Entre aguas misteriosas.
Hasta que como pez picando.
Aceptes todas mis rosas.




Ese día me verás gritar.
A tú tempestad bravía.
Tus temores voy a calmar.
¡Ese día por fin serás mía!


Derechos Reservados Héctor Gil De Lamadrid Orlando 2006

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