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jueves, 24 de enero de 2013


DELATANDO UNA INÚTIL EVASIVA...
de Cristián El Gato, el lunes, 21 de enero de 2013 a la(s) 19:04 ·
DELATANDO UNA INÚTIL EVASIVA…

Siempre la distancia es un riesgo incalculable:
uno mata con ella
o muere en el intento.
De cualquier modo uno sueña con ser en la distancia
una persona nueva, aunque jamás
logra ser más que el mismo
pero lejos.

La distancia es un riesgo
y una vez iniciada, nos llena el pecho de cometas
y nos brilla en el fondo de los ojos
delatando nuestra inútil evasiva,
nuestro libre albedrío
menoscabado a golpes de abandono.

Lacónicos, nos vamos quedando sin palabras,
vamos abandonando en cada estación
lo que debimos decir
y ya no importa,
pero que importa mucho.
Callar se va volviendo lentamente
la esencia misma, al fin,
de la distancia

Uno busca el olvido,
pero el olvido es quien lo encuentra
y, en tanto, la distancia
se vuelve menos volátil cada vez,
se vuelve más tangible
hasta que la habitamos para siempre
o hasta que nos habita de modo irremediable.

En ocasiones la distancia semeja valentía,
pero toda distancia que erigimos
está hecha de huidas inconclusas
aun cuando perecemos,
cuando todas las fronteras
que alguna vez atesoramos
no significan nada
para el puñado de desconocidos que fueron nuestra gente.

El final de la distancia
es cuando alguien hace una oración (si bien nos va)
por quien piensa que fuimos en la vida.

CRISTIÁN