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viernes, 27 de julio de 2012



Carmen Hernández Rey

ACANTILADO

Angostado hilván que se frunce
entre tu piel y mi piel
desenfocado y ebrios dardos
que sin acertar dan en la diana
más certera del firmamento
de tu cuerpo y mi cuerpo,
en ese acantilado de la memoria
hecho noria…
Y
Entre tu cárcel y mi cárcel
ascienden las esposas que a ti
me religan sin pena,
Y
A mí te reatan
en esas bajuras y piélagos
donde, fiel te proyectas
en la óptica camuflada cual fiel
libélula.

Eres ese acantilado donde vacio
mi mesa, doblo el mantel
retiro la copa
de todas las promesas
vacio el vino de aquellos
viejos odres
de otros tiempos donde
no poseía:
horizontes,
mar
luna
lápiz
papel…

¡Ni tan siquiera una calle
con estrellas!

Liviana borda para coser
estas y otras letras
que digan lo que mi boca
no nombra,
y bordar sobre el lino
de este corazón
de amor ensimismado
y cantar al mar que emerge
sobre los acantilado
y se esconde en tu maleta
mi maleta.

26.7.2012
© Carmen Hernández Rey
Todos los derechos del texto reservado
Foto de Google Pintura de alex alemany