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domingo, 6 de mayo de 2012


La Promesa (Dedicado)
de

, el Domingo, 6 de mayo de 2012 a la(s) 8:51 ·
En noches de Mayo el llanto despertaba
el pentagrama por lágrimas envuelto.

Era promesa y salvación de una familia,
rendición del alma y quizá esperanza
aquella que venía a esconderse en velos
de la unión consumida en triste danza.

-Prometiste volver a sonreír,
destruir mis nubes de morfina...
abrazar mis ilusiones en pedazos,
dedicarme al menos un silencio.

Poco sirvió implorar al cielo
por al menos recibir un día cierto,
uno a uno pasaron sin gloria
todos se rompieron en deseo incierto-

Tres son los fantasmas del desolado castillo,
tres son las almas errantes del desierto camino.

-Fui el espejo sin fondo y sin reflejo,
fui la brevedad de la tormenta en verano
donde la corriente sin viento fue impactando
el único recuerdo grato que quedaba aún intacto-

Se perdió la desiderata conjunción de cartas
... y como siempre al final, solo vacío quedó.

-Permite que algún día escuches mi perdón,
no importa que sea tarde, o quizá jamás,
más recuerda que ante todo te quiero como eres,
no tengo reproches ante las dolorosas noches.

Ojalá pudiese gritarlo, pero se me rompería el alma,
ojalá pudiese prometer ser el mejor...
por ahora y quizá siempre, al menos recibe mi amor.
No he sido perfecto, ni cerca he estado de ello,
sin embargo cada paso es para mejorar como hijo,
no importa si poco notas mis intentos...
sólo quiero que guardes de mi, padre
la promesa de un buen recuerdo-

Dedicado a mi padre
11 años acompañado de tu recuerdo

Ellas también lloran
de Poesía Hispanoamericana


La noche que se asoma,
el rímel se oscurece,
mujer que habita en la noche
ahora sale en su búsqueda;
sin ser fantasma
pocos pueden verla,
se sostiene entre tacones...
poco de su rostro ahora se ve,
tras aquella gruesa cortina de humo
del cigarro que en sus manos
con delicadeza sostiene.

Un efímero visitante ahora aparece
lanzando su propina,
la obliga a recoger miserias
para luego verla sonreír.

Su carne profanada, ahora ya no siente,
su corazón en el olvido yace enterrado,
quedó clavado cual tesoro no alcanzado
en una competencia, donde los fuertes...
... los fuertes ya no ganan.

Ellas también lloran
y de esto hacen su secreto,
su mejor aliado,
su peor compañero,
aquel que las observa,
más no juzga,
aquel que las condena
a sus debilidades esconder.

Mujer de bella sonrisa,
cuerpo de sirena y triste melodía;
se acerca al metal de un nuevo visitante,
muestra a éste sus bondades
para ganar posibilidades.

- Te ofrezco mi ilusión,
no te cobro nada a cambio,
sólo cántame una canción
desde el crepúsculo al prefacio.

- Yo no soy cantante
más mi silencio te regalo,
ahora llora para mí...
hermosa mujer de topacio.

Viéndola llorar,
se hizo de ella esclavo,
entendió el llanto de ellas,
las caminantes de la noche,
mujeres de tristes ilusiones,
soñadoras de poder soñar.

Ellas también lloran
sin querer llorar,
ellas sufren, ríen y mueren
por sus deseos por fin alcanzar